Invictus de Clint Eastwood: Si toda
estrategia es, a fin de cuentas, un relato, depende, para su éxito,
de premisas bien formuladas y claridad en su desarrollo. En la
primera secuencia, se nos revela el alma de un país fracturado. Un
grupo de afrikaaners juega el deporte de los blancos, el rugby. La
cámara se mueve a la izquierda para revelar cómo del otro lado, unos
jóvenes negros hacen lo propio con su juego: el fútbol (El fútbol,
se nos dirá, "es un juego de caballeros jugado por malandros y el
rugby es un juego de malandros jugado por caballeros"). Por la calle
que los divide pasa la comitiva de Nelson Mandela (recién salido de
27 años en prisión y candidato de las primeras elecciones libres en
Sudáfrica). Los primeros lo desprecian, los segundos le dan vivas
-
Héctor Concari, Tal Cual Ver
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Trailer de Invictus
Invictus de Clint Eastwood:
Este no es el terreno del gran Clint
Eastwood y la distancia de "Invictus" con
sus mejores películas y no digamos con sus
obras maestras, es notoria. La historia se
basa en hechos reales que culminan con el
Mundial de Rugby de 1995 de Sudáfrica, donde
se encuentran los protagonistas de la
historia, el Presidente Nelson Mandela
(Morgan Freeman), que después de abolido el
apartheid y recién elegido, necesita un
símbolo de la unión de Sudáfrica y lo
encuentra en la selección nacional: los
Springboks -
Antonio Martínez, El Mercurio Ver
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Invictus de Clint Eastwood: La
historia de un país dividido que encuentra en el deporte la vía para
su reunificación, para la unidad, puede resultar harto vista para
cualquier ávido consumidor de películas.
Sin embargo, ante la realidad que vive Venezuela un país donde el
Presidente de la República llama "escuálidos" a una parte de la
población que no aprueba su gestión como funcionario público; donde
constantemente se establecen maniqueas diferencias entre ricos malos
y pobres buenos; y, en fin, un país escindido por la política, es
casi imposible que Invic-tus, lo nuevo de Clint
Eastwood, no se transforme en una
contundente y dolorosa interpelación para
quienes habitamos aquí.
Juan Antonio González, El Nacional Ver
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Tierra de zombies de Ruben Fleischer: Tras el éxito de
Muertos de risa
(Shaun of the
Dead), de Edgar Wright, llega otra muy simpática mixtura
entre la comedia negra y el terror gore sobre la guerra contra los
zombies con una estética apocalíptica que remite de forma inevitable
a la saga de
Exterminio, al cine de George A. Romero y a los primeros
films de Peter Jackson.
Esta opera prima de Ruben Fleischer, de todas formas, se permite
jugar con casi todos los géneros: es también una road-movie, una
película de iniciación amorosa juvenil a-la-Judd Apatow, un western,
un film pop que utiliza unos subtítulos gigantes como metalenguaje,
guiño cómplice y apuesta humorística, y una reivindicación de la
cinefilia videoclubística de los años '80 con un homenaje a Los
cazafantasmasy un impagable cameo del genial
Bill Murray. Cabe decir, entonces, que en los menos de 90 minutos
del film (que incluye un desenlace a todo trapo en un parque de
diversiones) casi todas las búsquedas llegan a buen puerto, aun con
sus esperables desniveles y excesos - Diego Batlle,
Otros Cines Ver
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Trailer de Zombieland
Tierra de zombies de Ruben Fleischer: Has
recorrido un largo camino, zombi. Desde que George A. Romero
rebautizara con nuevos pelos y señales a los undead con su
seminal La noche de los muertos vivos
(1968), una parte del cine de terror dejó de ser lo que era. De
un tiempo a esta parte, las secuelas –tanto originales como
apócrifas–, parodias, robos y homenajes se cuentan por docenas.
El mismo Romero recibió luz verde para continuar su
inextinguible saga con tres nuevas entregas (la última de las
cuales, Survival of the Dead,
todavía no tiene fecha de estreno en la Argentina) merced, en
gran medida, al éxito del remake de unos de sus films. Si los
muertos están más vivos que nunca, Tierra de zombies vuelve a
confirmar que la imagen apocalíptica de un planeta Tierra
dominado por criaturas antropófagas puede ser excusa tanto para
el susto como para la comedia más visceral... esto último
nunca mejor dicho. El título original, Zombieland, da más pistas
sobre el tono burlón, con aroma y color a parque de atracciones,
que tiñe la ópera prima de Ruben Fleischer. Diego Brodersen, Página/12 Ver
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Nine de Rob Marshall: Algo pasa con Nine que resulta difícil
identificar a primera vista. El nuevo trabajo de Rob Marshall
—realizador de la oscarizada Chicago y de la mediocre
Memorias de una geisha— posee un guión firmado por Michael
Tolkin —colaborador de Robert Altman— y por el ya fallecido
guionista y director Anthony Minghella —El paciente inglés
y El talentoso señor Ripley— que es bastante fiel al
libreto de Arthur Kopit para el musical de Broadway del mismo
título. Éste a su vez se fundamenta en 8 y ½ (1963),
legendaria obra de Federico Fellini que lo consagró mundialmente al
ganar el Oscar como film no hablado en inglés y considerada una
pieza maestra. Marshall contó con la magnifica fotografía de Dion
Beebe y con el eficaz montaje de Claire Simpson y Wyatt Smith. Él
mismo se encargó de una coreografía muy bien estructurada. Además,
se dio el lujo de reunir a un grupo de seis intérpretes ganadores
del Oscar como los ingleses Daniel Day-Lewis y Judi Dench, la
francesa Marion Cotillard, la española Penélope Cruz, la australiana
Nicole Kidman y la italiana Sofia Loren. Sin embargo, la película
funciona a medias y no termina de convencer. ¿En qué falla Nine?
En la falta de un cineasta que imponga su propio sello creativo -Alfonso Molina, Ideas de Babel Ver
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Trailer de Nine
Nine de Rob Marshall: Dos horas de película y apenas un par de fotos. Con los avances
alcanzaba para imaginárselo: Nine es un apilamiento de calamidades
que ni siquiera se salva por aquello que suele salvar a algunas de
las películas más ignominiosas –algo que es y ha sido desde los
inicios toda una razón en sí misma para ver películas–: su pelotón
de actrices buenas, de chicas lindas, de mujeres magnéticas. Nine,
película basada en un musical inspirado en una película, llega
promocionada por sus mujeres, las que acosan y hostigan desde la
intimidad o el más allá a Guido, el protagonista en pleno y doloroso
bloqueo creativo. La lista es heterogénea pero imposible de pasar
por alto: Nicole Kidman, Kate Hudson, Marion Cotillard, Fergie,
Penélope Cruz, Sophia Loren, Judi Dench. Incluso la enumeración de
las que no fueron es potente: el papel de Kidman iba a ser
originalmente para Catherine Zeta Jones, y se pensó para su
reemplazo en Amy Adams, Gwyneth Paltrow, Anne Hathaway, Juliette
Binoche, Demi Moore. Mariano
Kairuz, Página/12 Ver
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Nine de Rob Marshall: Estoy casi seguro de que debería empezar este análisis
haciendo alusión al prestigiosísimo filme que se encuentra en la
génesis de este musical: Fellini, ocho y medio (8½,
Federico Fellini; Italia-Francia, 1963). Pero, a costa de pecar de
una heterodoxia imperdonable para el talibanismo
intelectual, no lo haré; primero, porque es una película hacia la
que no profeso especial admiración y, segundo, porque los objetivos
de ambas son diametralmente opuestos.
Y esta segunda razón (los
objetivos) es la que tanto me hace preguntarme qué criterios se
emplean a veces para enjuiciar un trabajo artístico, en ocasiones
absurdamente alejados del contexto; los objetivos de cada filme son
tan diferentes que aplicar los mismos principios críticos a unos que
a otros, la misma metodología de análisis, el mismo dogma, puede
resultar a veces realmente grotesco. No sé muy bien qué esperaban
algunos de Nine, ¿quizá una reflexión nihilista sobre la
angustia de la creación, heredera de Ingmar Bergman? Es una opción
aunque, claro, sería como mirar con los mismos ojos las
Variaciones Goldberg de Johann Sebastian Bach y Bad Romance,
de Lady Gaga. Enrique Pérez Romero,
Miradas de Cine Ver
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Astroboy de David Bowers: Para los adultos que todavía recuerdan la
emoción de ver volar al niño robot de ojos enormes y
corazón aun más grande, la satisfacción de ver la
nueva versión de Astroboy durará pocos
minutos. Aquí poco queda de la serie de los años sesenta,
una de las piedras fundacionales de la obsesión de Occidente por
el arte del manga y el animé. Realizada por un director
inglés, David Bowers ( Lo que el agua se llevó
), la película es un pastiche de referencias
cinematográficas y literarias que en su profusión
distraen a los chicos y no logran el objetivo de divertir a los adultos. Natalia Trzenko, La Nación Ver
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Trailer de Astroboy
Festín
de
la CARTELERA
Avatar
Amor sin escalas de Jason Reitman: La
problemática social real del desempleo se hace presente en
Amor sin escalas (Up
in the Air, 2009) como algo visto
desde muy arriba en el aire, a través de las ventanas de un
avión. Ocurre en las entrevistas a gente que de verdad
perdió su trabajo que el realizador, Jason Reitman, introdujo en
la historia de ficción de la película. Algo similar
sucede con la canción homónima que forma parte de la
banda sonora: el compositor había quedado sin trabajo y, al
enterarse de que Reitman estaba haciendo una película sobre el
tema, le envió un casete al director.
La cinta vuela de
la comedia social a la comedia romántica sin otras escalas en lo
que muchos padecen por la crisis económica, y no solamente en
Estados Unidos. El protagonista, Ryan Bingham (George Clooney), trabaja
para una firma que se encarga de llevar a la práctica la
reducción de personal de otras compañías, y el
dueño de la empresa, Craig Gregory (Jason Bateman), celebra que
por la mala situación los despidos estén en los planes de
varias empresas. Pero aparte de lo que los entrevistados dicen acerca
de los problemas que afrontan con la cesantía, del dato de que
una mujer despedida que amenaza con suicidarse realmente se quita la
vida y la imposibilidad de hacer un viaje de luna de miel de la hermana
del protagonista porque el dinero no les alcanza, la difícil
situación social del país no es representada en la
película. Imágenes típicas de aquello a lo que
conduce el desempleo, como los desalojos, la enfermedad sin dinero para
el tratamiento y la deserción escolar no aparecen en el filme.
Lo social en Amor sin escalas consiste en ocuparse de aquellos que
hacen el trabajo sucio para las empresas, como lo hizo Reitman
también en su opera prima, Gracias por fumar (Thank You for Smoking, 2005), cuyo protagonista es un hombre
que hace lobby para las tabacaleras. Bingham y Nick Naylor, el
personaje principal de la otra película, tienen en común,
además, que son profesionales cuya eficiencia se basa en que se
consideran desligados de cuestiones morales. “Michael Jordan juega
basquetbol, Charles Mason mata gente, yo hablo. Todo el mundo tiene un
talento”, dice Naylor -
Pablo Gamba Ver
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Trailer de Amor sin
escalas
Amor sin escalas de Jason Reitman: A despecho del mal título que, como
casi siempre ocurre, le pusieron en español,
esta película poco tiene que ver con el
amor. Más bien el desamor y sus sustitutos
son los asuntos que jalonan esta historia,
la cual en el fondo está hablando de las
relaciones personales en la sociedad moderna
y, específicamente, con referencia al mundo
laboral. Estos asuntos complicados y
profundos, sin embargo, son abordados sin
ostentación ni estruendosos dramas, todo lo
contrario, el desenfado y la sutileza son
las armas usadas por este joven director
que, gracias a esto, ya se ha forjado una
buena reputación. Oswaldo Osorio, Cinéfagos Ver
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Amor sin escalas de Jason Reitman: La
globalización y el denostado mundo de los negocios han creado un
nuevo "guerrero del camino" que viaja por los aeropuertos, armado de
laptop e implementos para no morir de tedio y stress. El viajero que de
ello resulta es un habitante de un "no espacio" impersonal,
gélido, que combina la frivolidad del centro comercial con la
funcionalidad de una línea de montaje. Un territorio peligroso y
asfixiante del cual sólo cabe defenderse con un arma: el ritual.
Y un propósito, tan fútil como la actividad que lo
genera: acumular el mayor número de millas posible, sólo
porque sí. A este envoltorio se agrega la naturaleza
sórdida del trabajo de George Clooney. Es un profesional de la
racionalización corporativa, el tipo que se contrata para botar
gente por cuenta de los jefes. Un trabajo de marras, por emplear una
palabra con eme. Este entramado de vacío y perversión
oculta una trama tenue, casi inexistente, cuyo mayor interés es
despistar al espectador lanzándolo en direcciones
contradictorias - Héctor Concari, Tal Cual Ver
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Sherlock
Holmes
de Guy Ritchie: Sherlock Holmes dice lo
siguiente en el
filme El
mastín de los Baskerville (The
Hound
of
the
Baskervilles, 1939):
“Por esto muchos asesinatos no se resuelven. La gente se ciñe a
los hechos, aunque no prueben nada. Si vamos más allá de
los hechos y usamos nuestra imaginación como lo hace un
criminal, podremos imaginar qué habrá pasado y actuar
sobre esa base”. En esa faceta del detective más conocido del
cine profundizó Guy Ritchie en Sherlock Holmes (2009), su relectura del personaje de
Arthur Conan Doyle. El tema de la secta satánica que mueve los
hilos del poder recuerda que Holmes es un detective que afronta
misterios sobrenaturales, y los aclara no sólo con la ciencia y
la deducción, como en los cuentos, sino figurándose los
trucos que inventan los villanos para hacer que la gente crea que sus
crímenes de este mundo son cosas del más allá. Usa
la imaginación detectivesca para desenmascarar la
imaginación criminal, como ocurre en el filme con lord
Blackwood, que hace creer a sus acólitos que ha vuelto de la
tumba y que mata por medio de poderes mágicos. Pablo
Gamba Ver
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Trailer de Sherlock Holmes
Son
de
la
calle de Julio César
Bolívar: El tema de Son
de
la calle es
una mina de oro:
cómo la música y la juventud pueden unir a la gente de
clases sociales y color de piel diferentes. Se desarrolla en los
escenarios concretos urbanos del barrio y la urbanización, con
personajes van de un ambiente social al otro, y da cuenta de las
manifestaciones culturales en las que una parte de la juventud de hoy
se identifica, como el hip hop, el reguetón y los parkours. Es
una parte importante del arte juvenil del aquí y el ahora,
aunque algunos consideren esa música como cosa de baja estofa.
Si se la desprecia es quizás porque viene de abajo - Pablo
Gamba Ver
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Trailer de Son de la calle
Son
de
la
calle de Julio César
Bolívar: Me habían pintado Son de la calle
(del director Julio César Bolívar) como una
película venezolana que estimulaba la unidad de todas las tribus
urbanas de Caracas, una premisa indudablemente más interesante
que la que vi plasmada en una pantalla del Unicentro El Marqués,
rodeado de muchachitas petareñas que sacaron su mejor pinta del
clóset para tropezarse entre risitas en los escalones de la
sala, mientras bajaban cada 15 minutos al baño o a quién
sabe dónde, y casi se perdían la escena de sexo en la que
era difícil mensurar quién tenía más
centímetros cúbicos de pecho: Paula Bevilacqua o el
"Chino". Alexis Correia, El Nacional Ver
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Son
de
la
calle de Julio César
Bolívar: Sucede en
cualquier urbe de América Latina. Cada cual tiene algo que
arriesgar así como cada cual tiene algo que demostrar. Lo
importante es tener un sueño y seguirlo, aunque nadie garantice
que se alcance. Se trata de una historia una historia de amor
interclasista, con sus gestos y sus palabras que van del desencuentro a
la convivencia. Un muchacho de clase acomodada y una chica de
barrio popular. Detrás de cada uno se halla una realidad
específica y una expresión musical particular. Porque, en
el fondo, el gran soporte creativo de Son de la calle radica
en la música urbana contemporánea y en sus
múltiples vertientes sociales. La ópera prima de Julio
César Bolívar reencuentra la estructura de Romeo y
Julieta en el marco del subdesarrollo de nuestras ciudades a
través de una narrativa eminentemente musical. Una obra
misteriosamente interesante que abre unas puertas que habían
permanecido cerradas. Alfonso
Molina, Ideas de Babel Ver
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Avatar de James
Cameron:
La rimbombancia con la que
ha sido lanzada Avatar (2009), acorde con lo que requiere la
recuperación de la inversión –monto incognoscible que el
New York Times calcula en 500 millones de dólares, incluido el
mercadeo–, ha convertido en tema de discusión el posible
paralelismo entre el filme de James Cameron y La guerra de las galaxias
(Star Wars, 1977), en lo que respecta a su posibilidad de expandir lo
que la gente entiende por espectáculo cinematográfico,
apoyado en la tecnología de exhibición en 3D. Aparte de
eso está la posible trascendencia de la cinta como una
crítica del daño ambiental ocasionado por el desarrollo
industrial y, sobre todo, de la destrucción de pueblos y
culturas por el afán de apoderarse de materias primas. Pero
quizás las críticas más contundentes que pueden
hacerse a Avatar son las que la película se hace a sí
misma, a través de sus incongruencias y contradicciones. Es la
autoironía de un filme de ciencia ficción al que su
importancia económica y el tema invitan a considerar con
seriedad -
Robert Gómez, El Universal Ver
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Trailer de Avatar
Avatar de James
Cameron: Doce años después de su impacto
mundial, muchos siguen pensando que Titanic (1997) de James
Cameron solo es una mano sobre un cristal y un gran témpano en
medio. Lo cierto es que -y no necesariamente por todos los millones
ganados y estatuillas conquistadas-, Titanic es una gran
película. Por supuesto, mientras te haces viejo te das cuenta de
que no es una obra maestra, pero es un fantástico espec-
táculo cinematográfico, un melodrama dosificado y una
tragedia de proporciones mayúsculas. Bien actuada, mejor
dirigida y magistralmente producida. Todo ello en un proyecto riesgoso,
tanto que el sudor frío permaneció en las sienes de sus
responsables hasta las nominaciones del Globo de Oro de entonces. Alfredo Roffé, El
Dedo en el Ojo, Últimas
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Avatar de James
Cameron: En 1997 Cameron
dirigió Titanic, la
película que más dinero ha producido en la historia del
cine. Avatar es su primera
película de ficción después de Titanic y ha sido un tremendo
éxito de público, también aclamada por la
crítica mundial. Se trata de una gran superproducción que
ha introducido importantes novedades tecnológicas y que, en
verdad, destaca sobre la media del género. Es una historia
simple y muchas veces contada. Los codiciosos terrestres invaden un
lejano planeta donde viven los Na Vi, hombres con cola y piel azulada,
pacíficos, sabios, en maravilloso equilibrio físico y
espiritual con la naturaleza. Un terrestre se integra a los Na Vi y los
conduce a la victoria en la guerra contra la gran tecnología
militar de los invasores. Muy bien por la defensa de la naturaleza, del
equilibrio y la antigua sabiduría primitiva como paradigmas. Mal
por ser un tanto neocolonialista ya que el líder de los
débiles nativos es un terrestre y que, además,
naturalmente, conquista a la bella princesa Na Vi. Las tramas y los
conflictos son simples, elementales, pero correctos y
verosímiles. Lo notable es la soberbia imaginería creada
en el filme. Verdadera ciencia ficción donde no existe nada
sobrenatural y lo fantástico resulta aceptable para un
espectador humanista. La fauna, la geología, la flora de Pandora
son sorprendentes, atractivas, asimilables, muestra de ingenio y
sensibilidad creadora. Los nativos, diferentes y extraños, son
muy cercanos a los hombres y sus valores son acertadamente, para el
espectáculo, universales. Hay una versión en 3D. Alfredo Roffé, El
Dedo en el Ojo, Últimas
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Estrenos en LATINOAMÉRICA
Excursiones
Andrés no quiere dormir la
siesta de Daniel Bustamante: Andrés, un niño de 8 años, pierde a su madre en un
accidente y su vida sufrirá un rudo golpe de alcances que ni
él mismo puede anticipar. El escenario es la ciudad de Santa
Fe, hacia fines de la década del setenta, en un barrio en el
que todo es amable y apacible aunque sólo en la superficie,
ya que todos conocen que allí, junto al baldío en el que los
pequeños juegan al fútbol, funciona un centro de detención
clandestino. Adolfo C. Martínez,
La Nación Ver
más
Andrés no quiere dormir la
siesta de Daniel Bustamante: Entre los pliegues de la ópera prima de Daniel
Bustamante –uno de los cortometrajistas responsables de la
cuarta edición de las Historias Breves– se esconde una
película interesante y provocadora que pudo haberlo sido
mucho más. No es que Andrés no quiere dormir la siesta
carezca de virtudes, pero el producto resultante se hamaca
entre dos puntos opuestos, el de la alegoría política y una
vertiente melancólica del drama costumbrista, en una apuesta
que se aleja progresivamente de la complejidad y la
ambigüedad para arroparse finalmente en la afectación
discursiva. Diego Brodersen,
Página/12 Ver
más
Ártico de Santiago Loza: Imaginen una mixtura entre la puesta en escena
urgente de
El
asaltante, de Pablo Fendrik; y el minimalismo
descriptivo del cine de Lisandro Alonso (La
libertad y
Los
muertos) y tendrán una idea (sólo aproximada) de
por dónde transita este tercer largometraje de Loza. Diego Batlle,
Otros Cines Ver
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Só dez por
cento é mentira
de Pedro Cezar: El
crítico y realizador
Jean-Pierre Comolli quedaría feliz al ver So dez por cento
é mentira. Al final, el director Pedro Cezar da una clase de
cómo tratar y construir, junto con su personaje, la mise en
scène de un documental Heitor
Augusto, Cineclick Ver
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Copacabana
de Martin Rejtman: En su debut en el documental, Martín
Rejtman confirma su estatus de referente ineludible del cine argentino.
En este trabajo -un "encargo" del canal de cable porteño Ciudad
Abierto durante su etapa "progresista", que luego
prácticamente ninguneó su
promoción- el director deRapado, Silvia Prieto y Los
guantes mágicos
registró las celebraciones del evento más importante de
la comunidad boliviana en nuestro país: la fiesta patronal de
Nuestra Señora de Copacabana que se realiza todos los
años durante dos domingos de octubre. Diego
Batlle, Otros Cines Ver
más
La Tigra, Chaco
de Federico Godfried
y Juan Sasiaín: En una de las primeras
imágenes de este film, la cámara hace un paneo lento, a
la velocidad necesaria para que el espectador pueda leer el cartel que
marca la entrada al espacio escénico y al pueblo en que
transcurrirá la historia. "La Tigra, rugir del Chaco", dice
sobre el arco de ingreso del lugar al que regresará Esteban
(Ezequiel Tronconi) en busca de su padre. Claro que ni el nombre del
paraje ni su slogan tienen, en apariencia, demasiado que ver con sus
calles más que tranquilas, donde hasta el sonido de los
pájaros se escuchan al mínimo. Natalia
Trzenko, La Nación Ver
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Excursiones
de Ezequiel Acuña: François Truffaut
confió alguna vez su método para no repetirse: filmar
cada película en contra de la anterior. A la luz de su carrera
hasta la fecha, parecería que Ezequiel Acuña (Buenos
Aires, 1976) comparte ese secreto. Sin parecer del todo convencido, el
monosilábico protagonista de Nadar
solo (2003) emprendía un viaje en busca del hermano
mayor, y en el camino era asistido por su mejor, tal vez único
amigo. Frente a ese lánguido solipsismo en blanco y negro, Como un avión estrellado
(2005) daba la impresión de ser un mundo entero
abriéndose de golpe, en todas direcciones. Presentada, fuera de
competencia, en el Bafici 2009, Excursiones plantea un nuevo regreso y
una nueva ruptura. Regreso de Acuña a uno de sus cortos
iniciales, ruptura del tono entre tristón y abrumado de los
largos anteriores. El resultado es una sátira disfuncional, tan
poco previsible desde la obra previa del realizador como infrecuente
para el cine argentino. Horacio
Bernades, Página/12 Ver
más
Excursiones
de Ezequiel Acuña: Para su tercer
largometraje -luego de Nadar solo
y Como un avión estrellado-
Ezequiel
Acuña
regresó
a
su
propia
historia
artística
para
ahondar en el pasado -y en el presente, claro- de
los personajes de su corto Rocío
(1999) interpretados por los mismos actores (Alberto Rojas Apel, su
habitual coguionista, y Matías Castelli). Diego
Batlle, Otros Cines Ver
más
Excursiones
de Ezequiel Acuña: Las películas de
Ezequiel Acuña están sembradas de momentos donde la trama
se diluye detrás de unas secuencias de puro movimiento. Siempre
hay un cúmulo de agua cerca, un mar o un río donde la
mirada de los protagonistas se hunde buscando algo, mientras la
cámara flota muy liviana, como movida por alguna canción
melancólica y pop. Mercedes
Halfon,
Radar, Página/12 Ver
más
Lula, o filho do
Brasil
de Fabio Barreto: La
película Lula, o filho de Brasil viene ligada a un
discurso extrafilme explícito en el título: el de que la
historia es la de un hijo del Brasil, un hombre común, que
podría ser la historia de cualquier brasileño. Francis Vogner dos Reis, Cinética Ver
más
Lula, o filho do
Brasil
de Fabio Barreto: Para ser justo consigo, Lula, o filho do Brasil debería
ser
rebautizado
Dona Lundu, uma mae
do Brasil, tamaña es la importancia de la madre de Lula
en el filme. Interpretado por Gloria Pires, el personaje es una de las
pocas cosas realmente interesantes en la biopic del presidente. Heitor
Augusto, Cineclick Ver
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